Convenios firmados en el último trimestre del año pasado entre la estatal petrolera venezolana PDVSA y empresas transnacionales y gobiernos del Caribe, después de la flexibilización de sanciones económicas de Estados Unidos, dibujan un panorama energético “positivo” y “más alentador” para el país en 2024, coinciden los expertos.

El Departamento del Tesoro de EEUU alivió en octubre las sanciones a los sectores petrolero y gasífero de Venezuela por seis meses, apenas 24 horas después de la firma de acuerdos políticos entre el gobierno de Nicolás Maduro y la Plataforma Unitaria opositora.

La flexibilización de las restricciones económicas impuestas contra el gobierno venezolano hace cuatro años se concretó como incentivo para las negociaciones en el país suramericano, explicaron voceros estadounidenses.

Acto seguido, Pedro Tellechea, presidente de PDVSA, comenzó a concretar convenios con empresas y gobiernos de Bolivia, Francia, España, Trinidad y Tobago y Curazao, mientras sopesa nuevos pactos con firmas de México, Italia y Colombia.

Una semana después de los acuerdos de Barbados y de la publicación de la licencia general 44 por parte de la Oficina para Control de Activos Extranjeros de EEUU (OFAC), PDVSA firmó un acuerdo de inversión para explotar hidrocarburos con la estatal boliviana YPFB, que incluye transferencia de datos de campo e integración energética.

En noviembre, la estatal selló “un acuerdo trasversal” con la empresa francesa Maurel & Prom para incrementar la producción petrolera y gasífera en el Lago de Maracaibo, en el occidente de Venezuela, relanzando la compañía mixta PetroRegional del Lago.

En el último mes del año, PDVSA y la multinacional española Repsol firmaron un acuerdo para reactivar una empresa mixta y “siete anexos”.

Ninguna de las partes reveló detalles sobre lo refrendado. El gobierno de Nicolás Maduro aprobó hace cuatro años una ley “antibloqueo” que permite que el Estado venezolano se reserve los pormenores y nombres de las empresas involucradas en sus actividades energéticas.

En diciembre se reveló que PDVSA y la Refinería di Kòrsou (RdK), de Curazao, establecieron un convenio para reactivar sus relaciones comerciales y contemplar la posibilidad de que Venezuela almacene su crudo en las instalaciones de la isla.

Esa firma incluyó el compromiso venezolano de saldar las deudas con la refinería caribeña tras el cese de sus operaciones en 2019, reveló Reuters.

Con esos acuerdos, la flexibilización de sanciones “ha mostrado potencial” para una PDVSA que está vendiendo crudo a precios más altos que hace meses, de acuerdo con el economista especializado en energía Orlando Ochoa.

“El flujo de ingresos de PDVSA y del gobierno (de Maduro) mejoraron, los ingresos en divisas del Banco Central de Venezuela también”, expresó a la Voz de América.

Fuente: VOA

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